Los dientes tienen estructuras naturales que los protegen ante ciertos estímulos externos a que los sometemos con la comida y las bebidas calientes o frías, dulces, ácidos o incluso con el cepillado dental. Estas estructuras naturales son mayoritariamente el esmalte que protege el diente en su parte coronal (la parte del diente que vemos), y la encía que lo protege en su parte radicular (zona que en una situación sana no vemos).
Cuando perdemos estos tejidos que protegen el diente es cuando puede aparecer la sensibilidad dental o hipersensibilidad dental. Es un problema dental muy común, que puede afectar a personas de todas las edades y puede ser una experiencia desagradable y dolorosa.
Causas de la sensibilidad dental:
- Esmalte dental desgastado: debido sobretodo a un exceso de bebidas carbonatadas o ácidas, por maloclusión dental, cepillado agresivo, bruxismo, caries…etc.
- Recesión gingival: las encías se retraen por cepillado brusco, enfermedad periodontal, mala higiene, roce constante de pircing labial…etc.
- Brusixmo: el hábito involuntario de rechinar los dientes llega a desgastar el esmalte si no se protege la dentadura con una férula de descarga.
- Consumo excesivo de alimentos ácidos o azucarados.
La sensibilidad dental es un problema muy común pero en la mayoría de casos tratable siguiendo algunos consejos y acudiendo regularmente al dentista.
Cómo combatir la hipersensibilidad dental:
Cepillado suave y tecnica adecuada, en rotación o de la encía al diente.
- Utilizar férula de descarga
- Evitar exceso de bebidas carbonatadas y alimentos ácidos
- Pasta de dientes desensibilizante
- Enjuague bucal adecuado
La mayoría de sensibilidades dentales podrían evitarse utilizando una técnica de cepillado adecuado y siempre con un cepillo con cerdas de dureza media o suaves, nunca duras; dejando entre 20-30 minutos antes de cepillarnos los dientes, después de haber comido alimentos ácidos o dulces. Visitando periódicamente a tu dentista podrás prevenir problemas de enfermedad periodontal y recesiones gingivales, así como corregir maloclusiones o hábitos de bruxismo que a la larga provocaran desgastes dentales y en consecuencia hipersensibilidad dental.




