Una caries es una lesión que comienza en la superficie de un diente a causa de la acción de los ácidos producidos por las bacterias presentes en la boca. Si la caries no es tratada, puede progresar hasta afectar a la dentina y al nervio de la pieza dental, produciendo dolor e infección.
¿Dónde salen las caries?
Las caries pueden formarse en cualquier diente, pero donde son más comunes es en las fosas y fisuras de los molares y premolares, así como en las superficies planas de los dientes donde es más fácil que se acumule su causante, las bacterias que se acumulan en la placa dental (restos de alimentos acumulados por deficit de higiene).
Tipos de caries
Existen diferentes tipos de caries según la localización de la lesión, ya sea más en la zona de la corona o si se ha extendido más hacia la raíz.
Caries de corona
La caries de corona es una de las formas más comunes de caries dental. Afecta a la parte visible del diente (llamada corona). Puede desarrollarse en cualquier diente, aunque es más común en los dientes molares y premolares, que son los dientes posteriores más grandes.
Según la Organización Mundial de la Salud, la caries de corona es la enfermedad dental más común en todo el mundo. Afecta a personas de todas las edades, aunque su frecuencia tiende a ser mayor en personas con una dieta rica en carbohidratos y azúcares.
Puede ser difícil de detectar en etapas tempranas, ya que es probable que no cause dolor, por lo que es importante acudir regularmente al dentista para realizar revisiones y diagnósticos tempranos.
Puede ser prevenida mediante una correcta higiene bucodental, una dieta saludable y la aplicación (en los casos necesarios) de flúor.
Caries de fisura
La acumulación de bacterias en las fisuras de los dientes es bastante común, sobre todo si se trata de niños y adolescentes. Como su nombre indica, este tipo de caries se desarrolla en las fisuras y surcos profundos, sobre todo de los dientes posteriores. Además, son fisuras tan estrechas que es difícil poder limpiarse adecuadamente con el cepillo de dientes, lo cual hace que sean más propensas a desarrollar caries.
Por eso, para prevenir las caries de este tipo en niños y adolescentes con riesgo, se recomienda usar pastas de dientes con flúor (siempre adecuando la cantidad máxima de fluor recomendada según la edad), realizar fluorizaciones y acudir a las revisiones que indique el dentista.
Es importante la detección temprana de la caries de fisura, pues muchas veces no se pueden detectar si no es en una revisión dental. Una vez que la caries se establece, puede extenderse rápidamente hacia el interior del diente y causar dolor e incluso infección.
Como siempre, los programas de prevención y control de caries son fundamentales, sobre todo es importante que se enfoquen en la educación y concienciación de la higiene dental desde edades tempranas.
Caries radicular
Este tipo de caries suele ser más agresiva y es más común en adultos mayores de 50 años que además, presenten enfermedad periodontal, y como consecuencia, exposición radicular.
Las raíces de los dientes poseen en su superficie cemento dental en lugar de esmalte, que es la parte más dura del cuerpo humano. Es por esto que las caries que ocurren en la raíz de los dientes avanzan más rápido que las que se forman en la corona de los dientes.
Para prevenir la caries radicular, es importante mantener una muy buena higiene bucal y visitar al dentista regularmente para detectar y tratar cualquier problema dental de inicio.
Caries recurrentes
Las caries recurrentes o filtraciones se producen en el espacio entre el material restaurador y el diente natural, siendo la presencia de microfiltración en dicho espacio un factor de riesgo significativo para que aparezca este tipo de caries.
Por parte del paciente, es necesaria una correcta higiene bucal y un mantenimiento regular de los empastes y coronas dentales para detectarla y prevenirla, acudiendo al dentista al menos una vez al año.
Caries interdental
Esta caries se produce en el espacio entre dos dientes, donde existe una mayor facilidad para que se acumule placa y sarro dental.
La caries interdental o interproximal es una de las más comunes, pudiendo afectar a cualquier edad, pero apareciendo especialmente en adultos. Puede prevenirse con una buena higiene bucal que incluya el uso de hilo dental o cepillos interdentales, además de limitar la ingesta de alimentos azucarados.
Al ser difícil detectarla en autoexploración, suele ser diagnosticada por un dentista mediante radiografías, de ahí la importancia de las revisiones periódicas en el odontólogo.
Caries rampante
Esta caries daña rápidamente los tejidos del diente, incluyendo la pulpa y la corona dental. Además, es una forma agresiva de caries que puede afectar a múltiples dientes y progresar rápidamente.
Afecta principalmente a niños y adultos jóvenes con un alto consumo de azúcar y una higiene dental deficiente. A menudo también se encuentra en pacientes con condiciones médicas que reducen la producción de saliva, como la radioterapia, la quimioterapia o el síndrome de Sjögren.
Los síntomas de la caries rampante pueden incluir la aparición de manchas blancas en los dientes, seguidas de manchas marrones o negras y, en casos graves, agujeros profundos en los dientes.
Caries del biberón
La caries del biberón es un problema típico en los bebés. Se produce porque algunos padres ponen el biberón con la leche miel o azucares para que el niño se duerma o se tranquilice. Si el pequeño está mucho tiempo en contacto con esa sustancia dulce, estos hidratos de carbono son ideales para el desarrollo de las bacterias que producen la caries dental.
Tratamiento según el tipo de caries
El tratamiento de las caries dentales varía según el tipo y la extensión de la lesión en el diente.
Medidas preventivas
La mejor prevención es una muy buena higiene bucal; que incluye el cepillado después de cada comida, el uso de hilo dental, cepillos interdentales (en los casos indicados), colutorio i cepillo lingual; acompañado de visitas al dentista cuando nos lo indique y por supuesto una dieta equilibrada.
El dentista puede recomendar medidas preventivas como el uso de flúor y selladores dentales. El sellado de fisuras, de hecho, es una técnica efectiva para prevenir la caries de fisura, aplicando un material protector para evitar que las bacterias y los ácidos penetren y causen la caries.
Caries superficiales o incipientes
Este tipo de caries pueden tratarse de manera sencilla con obturaciones superficiales, que incluso no requieren anestesia para poder realizarlas.
Caries que ha alcanzado la dentina
En estos casos se debe realizar una obturación o empaste. En este procedimiento, el dentista eliminará el tejido dental dañado y rellenará el hueco resultante con un material de obturación. Este tipo de tratamiento es efectivo para detener la progresión de la caries y restaurar la función y estética del diente afectado.
Caries que ha llegado hasta la pulpa dental
La pulpa contiene nervios y vasos sanguíneos. Una caries que ha llegado a la pulpa normalmente requiere una endodoncia o tratamiento de conductos. Durante este procedimiento, el dentista eliminará el nervio del diente y rellenará el espacio de los conductos radiculares con un material adecuado.
La caries rampante puede ser difícil de tratar debido a su progresión rápida, pero los tratamientos pueden incluir empastes, coronas, endodoncias e incluso extracciones dentales en casos graves.
La caries radicular se puede tratar de igual forma mediante una restauración dental. En casos más graves, puede ser necesaria una endodoncia o incluso la extracción del diente afectado.
En cualquier caso, si la caries ha afectado gravemente la estructura del diente, es posible que se requiera la reconstrucción con una incrustación o una corona dental para recuperar la estructura dental perdida.
Es importante consultar a un dentista tan pronto como se sospeche la presencia de una caries, ya que el tratamiento temprano puede prevenir la necesidad de procedimientos más invasivos y costosos en el futuro.
¿Por qué salen tantas caries?
La falta de higiene, una dieta alta en azúcares y el tabaquismo son algunos de los factores que influyen.
También puede haber una predisposición genética que hace que el esmalte dental sea de menor calidad.
Además, la acidez de la saliva también influye en la aparición de caries. Una saliva de pH más básico, al contrario que la ácida, ayuda a neutralizar los ácidos y re-mineralizar el esmalte.
Debemos recordar
Una caries no se cura por sí sola. Siempre será necesario acudir al dentista lo antes posible para que la caries pueda ser tratada y así evitar que se convierta en un problema mayor.
– Texto/noticia sacada de “Gacetadental.com” –




